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La gestora internacional de JP Morgan considera que el 2023 “será un año difícil”. No obstante, estima que a pesar del complicado escenario los mercados tendrán un buen desempeño.

JP Morgan Asset Management recomienda de cara a 2023 invertir en renta fija y compañías que reparten dividendo, y prevé la vuelta de los bonos en las carteras de inversión.

La gestora internacional de JP Morgan en sus perspectivas de inversión para el próximo año, señala que el 2023 será mal año para la economía, pero bueno para los mercados.

«Es probable que el próximo año sea un año difícil para la economía. Una combinación de tasas de interés en el sector hipotecario más altos y precios de la energía elevados puede provocar recesiones en los mercados desarrollados. Sin embargo, lo más probable es que a los mercados no les sorprenda tanto una recesión moderada el próximo año», ha explicado el estratega de mercado global de la firma, Mike Bell.

La recesión, que no será profunda, estará mucho más marcada por la crisis energética fruto de la guerra en Ucrania, aunque el riesgo para los suministros de gas está reduciéndose como consecuencia de «una combinación de buen criterio y buena suerte».

Señala la gestora de JP Morgan que el riesgo de que se produzca una recesión profunda motivada por una burbuja inmobiliaria como la de 2008 es bajo, dado que la construcción de viviendas fue relativamente escasa durante gran parte de la pasada década, con lo que «es poco probable que se genere una sobreoferta que haga que los precios bajen de manera sustancial».

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Si la inflación general y salarial se suaviza, y todo indica que así está pasando y continuará haciéndolo en el 2023, la firma prevé que las tasas de interés estadounidenses aumentarán hasta situarse entre el 4,5% y el 5% en el primer trimestre de 2023 para consolidarse en ese nivel, al mismo tiempo que el Banco Central Europeo (BCE) congelará las subidas entre el 2,5% y el 3,0%.

Ante esta situación, la firma cree que las acciones que proporcionan dividendos «parecen presentar valoraciones más razonables que aquellas que ofrecen pocas o ninguna» y son una buena opción para aquellos inversores que se muestran más cautos.

En el caso de renta fija, la posibilidad de que los bonos sean un apoyo importante para las carteras en los escenarios negativos más extremos tiene «especial importancia para los inversores multiactivo».

JP Morgan AM considera que esta situación no se dio en gran parte de la pasada década, cuando los bonos permanecieron en niveles bajísimos.